e premte, 18 prill 2008

4. Prende tu ciudad

Dice Maryanne Murray Buechner de Time:

Las ciudades pueden ahorrar energía –y dinero– iluminando sus espacios públicos con diodos de emisión luminoso (DEL). El pasado diciembre, la ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte, convirtió el parqueo municipal en un zona de pruebas para DEL (ver fotos de antes y después en www.cree.com/LEDcity). Los nuevos enseres blancos y brillantes usan un 40% menos corriente que los bombillos de sodio de alta presión que reemplazaban. Aunque cuestan hasta dos veces más por bombillo, duran hasta cinco años más. El bombillo común se tiene que cambiar cada 18 meses. Otros tipos de DEL ya funcionan en luces de tránsito, vallas (como las del Times Square en Nueva York) y estadios; los aeropuertos están empezando a usarlos en sus pistas. Si tu ciudad sigue quemando dinero de impuestos en alumbramiento anticuado, pregúntale a tu alcalde ¿por qué?


Digo yo:

En Costa Rica el ICE es responsable por el alumbrado público. El ICE somos todos y el tico está muy acostumbrado a decir “es que somos pobres”.

Aquí no hay pobreza, solo ignorancia. Aquí hay energía de sobra. Entre nuestras represas eléctricas y la enorme potencial geotérmica de los volcanes, Costa Rica podría brindarle electricidad a todo Centroamérica y mantener su costo dentro de lo razonable. Pero si sigue arrastrando sus pies bajo el peso de la nómina “tercer mundo” y no surge al desafío real de estar “en vías de desarrollo” aquí seguiremos con esas luces amarillas que gritan como grillos rompiendo el silencio de la noche y desorientando a los verdaderos grillos, a los murciélagos y a todos los animales que los turistas vienen a ver.

Yo crecí en una calle que en ese entonces no tenía ni tendido eléctrico. Las noches eran realmente mágicas, copadas de estrellas y con una tranquilidad celestial. Ahora cuando camino bajo los faroles y escucho su zumbido incesante y veo todo a su alrededor pintado en un amarillo industrial, me pregunto si realmente me hacen sentirme más segura.

Desde que se empezó a extender el alumbrado público a caminitos remotos como el mío, el hampa ha ido más bien en aumento. Ahora los ladrones pueden ver por donde van y aprovechar la sombra para esconderse.

Yo siempre me imaginé un alumbrado publico sensible al movimiento. Que pasado la media noche, cuando ya no hay nadie en la calle que el alumbrado público se prendiera y se apagara según el movimiento en la calle. Así podríamos seguir por donde van los presuntos maleantes. Así los animalitos que cazan de noche no serían desorientado por la evidencia de nuestros miedos. La noche debe ser oscura.

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