e martë, 15 prill 2008

algo que hacer mientras me muero de hambre

En los siguientes 52 días examinaré punto por punto las sugerencias entregadas por Time Magazine para combatir el calentamiento global.

No estoy de acuerdo con todos estos puntos y usaré este espacio para opinar a favor o en contra, describir la ironía de su historia y referir al lector a otras fuentes de información sobre cada solución en la lista.

La verdad, no estoy de acuerdo con muchas de estas soluciones porque todos requieren más consumo y nuestro GRAN problema, el dilema principal que tiene al mundo en el apuro actual, es que todo lo tratamos de solucionar con el consumo.

El consumo nos consume.

Quien tiene a China tan fuera de control? Tu lo tienes así. Tu apetito por cositas estúpidas, regalitos que se usan una vez, tonteras innecesarias, cachivaches ridículos que amasamos, guardamos y eventualmente botamos y que nunca nos hacen tan felices como una rica conversación compartida, cara a cara con amigos, familia o amantes, y que en lugar de facilitarnos la vida nos distraen de la oportunidad de tener esas conversaciones.

Nuestros economistas apuntan a una recesión y los medios de comunicación le colocan la música de suspenso. Pero una recesión no es más que una disminución de actividad, un reajuste de productividad y una feliz oportunidad de reasesorar el futuro en base a lo que hemos aprendido en el pasado.

La pregunta es, podemos consumir menos y sentirnos bien en el proceso?

La respuesta es “si” y sin más rodeos, los 51 puntos que lo demuestran.

1 comments:

Lupa Lupona said...

Estoy de acuerdo. Me gusta esa visión de la palabra "recesión", que lo ve como algo más bien sano, terapéutico y necesario. Por fin un invento de la economía con carácter orgánico.