e premte, 30 janar 2009

Arias 2.0 en resumen

Hace poco tiempo caminaba yo por el pueblo de Ciudad Colón cuando estaba presente el presidente Oscar dando uno de sus sermones largos y balbuceados sobre la marcha competiva y pacifica de nuestra existencia, cuando me fijé que junto con él venía una escuadrilla de como 10 carros. Y no es por nada pero, si la competividad de mi nación se manifiesta por el uso irresponsable, arrogante y criollista de dejar cuatro de esos 10 carros con los motores prendidos, botando ese humo y contaminando con ese ruido, por una hora mientras Misifus le habla al pueblo que lo eligió sobre nuestras bendiciones medioambientales, bárbaro es.

Ni que fueramos a ver un atentado a Don Orejas.